Tarimas de Madera Tipo A: Tarimas para Exportación y Transporte Alimenticio
- Augusto Tavera Manzanilla

- hace 5 días
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En las cadenas logísticas modernas, especialmente aquellas vinculadas a alimentos, bebidas y agroexportación, la tarima dejó de ser un insumo secundario para convertirse en un elemento estructural del cumplimiento normativo. Las empresas que exportan ya no compiten únicamente en precio o volumen, sino en su capacidad de reducir fricciones regulatorias, garantizar inocuidad y sostener operaciones estables frente a auditorías, inspecciones y controles sanitarios internacionales.
Las tarimas tipo A responden precisamente a este contexto. No es una tarima “mejorada”, sino una categoría diseñada para entornos donde el error logístico tiene consecuencias legales y económicas. En este artículo se analiza a fondo su función real dentro de la exportación, las razones técnicas detrás de su costo, los sectores que dependen de ellas y por qué fabricantes como Grupo IFISA las consideran un producto estratégico y no genérico.
Tarimas Tipo A: mucho más que un soporte de carga
Definir una tarima Tipo A únicamente como “una tarima para exportación” es un error muy grande. De hecho, en la práctica, funcionan como un componente de control sanitario y logístico, comparable a un envase primario en términos de responsabilidad.
A diferencia de tarimas de uso industrial general, las Tipo A se fabrican bajo criterios donde se evalúa cómo la madera reacciona a cambios térmicos, humedad prolongada, cargas dinámicas y contacto con mercancías sensibles. Esto implica tolerancias más estrictas en dimensiones, uniones más robustas y una selección de madera que prioriza estabilidad sobre aprovechamiento económico del recurso.
No cumplir con el nivel requerido de especificaciones puede causar problemas en la exportación, como la propagación de plagas, incumplimiento de normas internacionales y complicaciones en el comercio internacional.
En operaciones de exportación alimentaria, la tarima no solo sostiene producto; forma parte del sistema que protege la reputación de la marca exportadora. Un solo incidente relacionado con embalaje puede desencadenar revisiones completas de proveedor, auditorías extraordinarias o pérdida de contratos internacionales e inclusive dentro del país.
Sectores que dependen de tarimas tipo A

Las industrias que demandan tarimas Tipo A no lo hacen por preferencia estética, sino por obligación operativa. En la agroindustria de exportación, por ejemplo, frutas y vegetales frescos se transportan durante días o semanas bajo condiciones de temperatura controlada.
Una tarima inestable, con mal soporte de peso, mal tratada o contaminada compromete no solo la carga, sino el cumplimiento fitosanitario del embarque completo. De esta manera, pueden surgir problemas graves si no se cumplen los niveles de exigencia requeridos para exportación, como la propagación de plagas, el rechazo de mercancía en aduanas o sanciones por incumplimiento de normas internacionales.
En el sector de bebidas —vino, cerveza, destilados— las tarimas deben soportar altas cargas puntuales, vibración constante y cambios de presión atmosférica, especialmente en transporte marítimo. Aquí, una falla estructural no solo genera merma, sino accidentes logísticos de alto costo.
Asimismo, empresas de alimentos procesados, ingredientes funcionales y productos con certificaciones orgánicas utilizan tarimas Tipo A porque cualquier material auxiliar debe ser auditable. En estos sectores, la tarima se convierte en un elemento revisable dentro de sistemas como HACCP, BRC o iso22000, aunque no esté en contacto directo con el alimento.
La madera en tarimas tipo A: criterios técnicos
Uno de los errores más comunes es pensar que la diferencia entre tarimas está únicamente en el tratamiento HT. En realidad, la selección de la madera es el primer filtro crítico. En tarimas Tipo A se emplea madera nueva, pero no cualquier madera disponible en inventario: la madera debe cumplir con especificaciones y características técnicas precisas para alcanzar el nivel requerido en exportación, conforme a normas internacionales.
Se evalúan parámetros como:
Densidad estructural homogénea
Ausencia de nudos críticos en puntos de carga
Bajo contenido de humedad inicial
Comportamiento predecible ante calor y frío
La eliminación de corteza no es solo un requisito estético, sino sanitario. La corteza es un reservorio natural de insectos y hongos, y su presencia incrementa el riesgo de observaciones fitosanitarias. Por ello, la madera destinada a tarimas Tipo A se procesa con estándares más estrictos desde el aserrado.
Además, la resistencia de estas tarimas no se diseña para “uso promedio”, sino para escenarios de estrés logístico, como apilamientos prolongados, contenedores con ventilación limitada como las tarimas de plástico o rutas intermodales complejas.
Tarimas Tipo A: una inversión en continuidad operativa
Comparar el precio de una tarima Tipo A con una Tipo B o C sin contexto es un error estratégico. El diferencial de costo refleja procesos adicionales, controles de calidad, cumplimiento de especificaciones y características exigidas a nivel internacional, y responsabilidad legal asumida por el fabricante.
Cada tarima Tipo A incorpora:
Madera nueva seleccionada
Procesos certificados de tratamiento HT
Control dimensional y estructural de medidas
Documentación asociada a exportación y envío
Para una empresa exportadora, el costo real no es la tarima, sino la interrupción de su operación. Un rechazo aduanal puede costar miles de dólares diarios en almacenaje, pérdida de producto perecedero o incluso cancelación de contratos.
De esta manera, los problemas surgen cuando no se cumplen las especificaciones y características requeridas por el nivel internacional de exportación, lo que puede resultar en sanciones, retrasos y daños a la reputación de la empresa. Frente a ese escenario, la tarima Tipo A funciona como un seguro logístico silencioso.
Tarimas de madera vs tarimas de plástico en exportación: diferencias clave para industrias reguladas (ISPM 15)
En los últimos años, las tarimas de plástico han ganado visibilidad en ciertos sectores logísticos, especialmente en circuitos cerrados o de distribución interna. Estas tarimas destacan por su compatibilidad con montacargas y patín hidráulico, permitiendo el acceso desde sus cuatro lados para facilitar la manipulación y el manejo eficiente en operaciones logísticas.
Sin embargo, cuando se analizan desde la perspectiva de la exportación agroalimentaria y el comercio internacional, así como sus requerimientos, las diferencias frente a las tarimas de madera Tipo A se vuelven críticas.
Uno de los principales factores es el comportamiento térmico. La madera es un material naturalmente transpirable, lo que facilita la ventilación de frutas, vegetales y alimentos frescos durante el transporte.
En contraste, las tarimas de plástico tienden a retener calor, lo que puede afectar la temperatura del producto en trayectos largos o contenedores con ventilación limitada, especialmente en climas cálidos. Además, las tarimas de plástico para exportación suelen estar fabricadas en polietileno o pp, materiales que les otorgan resistencia y durabilidad para soportar las exigencias del comercio internacional.
Desde el punto de vista normativo, las tarimas de madera tratadas bajo la norma NIMF-15 (ISPM 15) cuentan con un marco regulatorio internacional ampliamente aceptado y estandarizado. Las tarimas de plástico, aunque no requieren tratamiento fitosanitario y están exentas de la regulación ISPM15 por su composición, no siempre son aceptadas en todos los mercados debido a preocupaciones relacionadas con contaminación cruzada, limpieza incompleta o trazabilidad del material.
Grupo IFISA Puebla, fabricación con criterio industrial y enfoque exportador

En Grupo IFISA, las tarimas Tipo A no se producen como un producto genérico, sino como una solución diseñada para sectores regulados. La empresa integra procesos de selección de madera, tratamiento térmico, control de calidad y documentación, asegurando que pueda incorporarse sin fricciones a cadenas logísticas internacionales. Acercarse a Grupo IFISA no es solo comprar tarimas, es asegurar la estabilidad de tu operación logística.



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